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EL DESCUBRIMIENTO DE
LA CIUDAD AMURALLADA DE TULUM

Por Adriana Velázquez Morlet

Durante la segunda expedición de Juan de Grijalva (1518), su cronista cuenta que vio una ciudad “tan grande como Sevilla”, que pudo haber sido la gran ciudad prehispánica de Tulum, densamente habitada. Sin embargo, la campaña de colonización de la Península de Yucatán –iniciada poco después del arribo de los españoles–, tuvo un impacto tan devastador, que para 1579, el esplendor de Tulum se convirtió en una ciudad en ruinas.

Al consolidarse la presencia española, el área de Tulum formó parte de la jurisdicción de Valladolid, donde trasladaban a la mayor parte de los indígenas. El lugar, denominado Tzamá pagaba un impuesto miserable debido a su escasa población. Toda la región fue reubicada, quedando únicamente un puesto militar. Entre 1650 y 1842 prácticamente no se produjo ninguna información; la Costa Oriental estaba tan alejada del dominio español, que optaron por abandonarla. Sólo se sabe de algunos viajes desde Mérida y Campeche, con el objetivo de obtener maderas preciosas, carne, huevos de tortuga, carey para fabricar peines y ámbar gris (una secreción biliar del cachalote), que era usado como fijador de perfumes y para elaborar joyería. En el siglo XVIII, la costa del actual Quintana Roo era conocida como Costa de Ámbar.

El territorio era muy peligroso y se contaban historias sobre el salvajismo de sus habitantes, como la del naufragio de Nuestra Señora de los Milagros o El Matancero en 1741, que encalló al norte de Tulum, y cuyos sobrevivientes relataron cómo escaparon de la masacre de los indígenas. Estas tierras pronto fueron del interés de los navegantes ingleses, quienes entre 1776 y 1777 iniciaron incursiones en busca de ámbar gris y maderas para traficar.

No existen más referencias de Tulum hasta 1842, cuando John Stephens y Frederick Catherwood llegaron al lugar guiados por el hijo de un pirata. Quedaron muy impresionados por la conservación del sitio, y a pesar de que los mosquitos “hicieron miserable su estancia”, hicieron la primera descripción de la antigua ciudad, dándola a conocer al mundo occidental.

El estallido de la cruel Guerra de Castas ocasionó que Tulum quedara al centro de la vorágine del conflicto. En 1871, Tulum era un Santuario de la Cruz Parlante, liderado por María Uicab, la “Santa Patrona del Pueblo”.

Arribaron arqueólogos como Sylvanus G. Morley y Samuel K. Lothrop, compilador del texto de referencia más completo sobre la arquitectura de la región. También hubo algunos investigadores mexicanos como Miguel Ángel Fernández, quien en 1937 realizó un levantamiento arquitectónico muy completo de Tulum.

En 1954, William Sanders inició la primera excavación arqueológica y en 1969 se construyó la carretera entre Carrillo Puerto y Tulum, con lo que inició su papel como centro turístico. En los setenta comenzó una intervención federal más directa por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia y para muchos el abandono definitivo de la ciudad amurallada de Tulum por parte de los mayas. Nosotros creemos que no es así, pues los mayas y Tulum formarán siempre una unidad inseparable.

Además de esta hermosa ciudad amurallada, en el Municipio de Tulum existen varias ruinas arqueológicas que merece la pena visitar: Cobá, Muyil en Sian Ka'an, Xel-Ha y a 2 hrs de distancia se encuentran las famosas pirámides de Chicen Itza.